2007/09/01

A petición: relato - banco




Es el paso del tiempo... "la nueva ordenación urbana lo obliga". Cuántas veces he escuchado esa inutil excusa y ese escorderse tras las normativas, legislaciones y tendencias de consumo y socioeconómicas que hacen que la gente cada vez se atreva cada vez menos a mirarte a la cara para decirte algo malo.

El caso es que finalmente era cierto: al comienzo lo había escuchado como un rumor a los más viejos del barrio y no hice caso alguno. No podía ser que nuestro barrio, nuestro barrio dejado y abandonado duante años fuere a ser renovado en aras de reconvertirlo en un área más turística y de cara a incluirlo en una de las múltiples rutas urbanas que ahora mismo azotan la ciudad y que apenas dejan algún ricón para el disfrute personal y el aislamiento que te supone descrubrir una lugar donde la luz se pone de una manera especial mientras disfrutas del discurrir diario tus vecinos; mientras ves las vida pasar sin prisas, sin ruidos y sin la aceleración y la ansiedad que transmite cualquier acera que tenga en una de sus esquinas un panel indicativo de "ruta turística peatonal". Pero llegó el día... llegó el día y llegaron las máquinas dispuestas a arrasar con todo cualquier resto de pasado que no fuera digno de ser fotografiado.

Llegaron las máquinas... y cerraron los comercios... cerraron los comercios del barrio de toda la vida y se abrieron cafeterías... las cafeterías eran de diseño, de grandes ventanales que permitiesen ven el parque que albergaba los árboles que plantaron hace ya tantos años que nadie se acuerda quién fue ni por qué motivo se hizo así, aunque algunos dicen que fue a la vuelta de Cuba en el 98, íquién se acuerda si ahora a aquéllos que de allí vienen los miramos con recelo... que más dá.

Y entonces les tocó a ellos. Nadie quería bancos. No eran útiles. No tenían ningún sentido. No vendían nada, ni siquiera ilusiones. Los bancos eran un handicap (eso habían dicho ellos, no eran capaces de rescatar una palabra tan hispana como problema u obstáculo y criticaban a los jóvenes por no ser capaces nada más que de extrapolar las abrevituras de los sms a su vida diaria) a la hora de favorecer el negocio hostelero.

Así que era el fin, fue el fin de mi relación con mi barrio, me tendría que refugiar a partir de entonces en otro lugar... hacerlo mío un lugar... encontrar otro sitio donde no me sienta fuera de lugar. Pero hay algo que no podría quitarme la Administración ni su equipo de Gobierno, sea el que fuera. Nadie me podría quitar los recuerdos, que recordar es vivir, o volver a otra época.

Cerré los ojos mientras arrancaban mi banco, cerré los ojos y allí estaba todo claro tal y como sucedió: la vecina que se enteró en ese banco de la muerte de su marido y se tuvo que sentar en el banco, el mismo lugar donde tantas tardes le llevaba la merienda a su hijo, ése que ya no viene a visitarla. También ví a los niños de entonces convertidos ahora en hombres y que apenas si se sabe nada de ellos una vez que se fueron del barrio. Vi a los comerciantes y a los viejos que las mañanas de sol se juntaban a arreglar el mundo desde un banco que se convertía en foro de eruditos castizo. Te ví también a tí: te ví cuando llegamos al barrio y no podías con las cajas de la mudanza y tuviste que sentarte en un recién estrenado banco porque todavía no me habías dicho que estabas embarazada y te negabas a no colaborar. Te ví llegar riendo como hacías antes, cuando éramos más jóvenes y te ví salir del portal, tarde como siempre, mientras yo te esperaba fumándome un cigarro sentado allí.

Nunca jamás me quitarán los recuerdos y tendré un barrio mucho más elegante y señoria, será mucho más popular ahora, será de esos barrios vanguardias que ahora afloran por todas las capitales europeas, será mucho más universal pero a mi me parecerá un decorado de una película donde ahora ya no soy ni siquiera un secundario de lujo.

6 comentarios:

Landahlauts dijo...

Curioso, nunca había pensado en la cantidad de vida que llega a transcurrir en un banco.

Muy bueno tu relato, Ros. Te ha sentado muy bien el descanso.

Halo dijo...

ay gracias... pero estoy que no... voy a ver si me sale algún día de estos algo ácido... y puñetero... y no triste que esto me aburre hasta a mí!!!! pero es lo único que se me ocurrió, ahora solo falta que el melón que me lo encargó se digne a opinar!!!!

ays landa, que estamos muy dejaos...

Landahlauts dijo...

Mu dejaos de la mano de dios.... anda que no!!!!

Pero nada puede con nosotros.

Ipodificada dijo...

Halo, creo que el meloncete se refería a un banco, entidad financiera, por eso no te hace comentarios, jajaj. Pasa de leernos el tío y encima no ha colgado ni video ni ná de ná.
Pues si quieres hablar de algo más ácido, pues habla del Freshbanking de los huevos, qué no veas como dan por saco con la musiquita del anuncio, qué pesaos, es pá matar a los creativos de la campaña.

Verde Melón dijo...

vamos a ver, por Halo-siones. Que si que estoy, que si que lo he leido, pero es que vaya día que llevo oiga!!!, que mi jefe ya ha llgado a la ciudad, que empeizo la jornada partida y que tengo mucho curro, pero bueno, lo soportaré.

El relato genial, como siempre, los bancos son uno de tantos elementos anónimos que pasan por nuestra vida sin que nos paremos a pensar en la importancia que ha tenido en nuestras vidas, y lo dice alguien que ha pertenecido a la última hornada de muchachos criados en la calle al amparo de un banco.

Buenos días de lunes, a ver si nos vamos pa casa que ya está bien (y yo sin siesta!!!!).

(joder como me dasi estopa en cuanto desaparezco un poco no????)

Halo dijo...

tanto pedir tanto pedir... !!! lo quiero el lunes, lo quiero el lunes... bahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh