2010/10/28

Todos eran mis hijos - Teatro Español


Aviso desde ya que esta será una entrada caótica en la que se mezclará impresión de la obra con percepciones personales acerca del autor, los actores y el propio escenario en que se desarrolla la misma.
El martes acudimos a ver "Todos eran mis hijos" de Arthur Miller. La verdad es que tenía un prejuicio enorme desde que vi colgado por las farolas de Madrid el cartel con Fran Perea en él. Que sí, que estaba también Carlos Hipólito, pero Fran Perea me estaba echando para atrás.

Para atrás me echaba también la última experiencia en el Teatro Español viendo una obra de Arthur Miller, en este caso la más famosa: "Muerte de un Viajante", que no se puede decir que fuera mala pero después de un largo día y con una duración y puesta en escena oscura, como requiere el texto, se hizo muy difícil de llevar, es de las pocas veces que casi me quedo dormida en el teatro la verdad, y no suelo yo dormirme cuando he pagado por algo.

El caso es que finalmente asistimos con la esperanza de que en esta ocasión la crítica al "American Way of Life" fuera más ligero (ya de por sí la obra duraba sólo 1 hora y 35 minutos) y respaldada además por las estupendas críticas que había sobre ella.

Nada más entrar en el teatro era inevitable pensar en el pobre Manuel Alexandre que apenas hacía dos semanas presidía el escenario que tantas veces le vió actuar pero esta vez para una despedida eterna. Una vez dentro desfile de famosos y babeo por mi parte al ver entrar a Alberto San Juan más delgado y guapo que nunca: afeitado y muchas canas (ayomá que rico).

Una vez que bajan las luces y comienza la obra comienza la magia del espectáculo en vivo: teatro, puro teatro. La historia comienza ligera, fácil, tipica escena costumbrista de la América de la posguerra de la II Guerra Mundial. Una familia recibe la visita de una joven y este hecho los revoluciona. Es como en Pleasantville: tanta felicidad da miedo y esconde algo. Ese algo se da desvelando a lo largo de la obra y gracias a un ritmo ligero.

El trabajo de los actores es estupendo. Fran Perea te hace maldecir el haber tenido prejuicios acerca de su trabajo porque el papel lo hace totalmente creíble y sencillo; el papel que tiene es el que es y es lo que le tocaba hacer. Manuela Velasco consigue que vivas el papel de Ann, ex novia que pasa página y que está dispuesta a ser feliz a pesar de todo lo que le ha pasado en la vida. Pero este trabajo correcto no hace nada más que acompañar al resto del elenco. Desde María Isasi, la estupenda hija de Marisa Paredes que sencillamente borda su papel a Gloria Muñoz, estupenda en el papel de Kate Keller, perfecta en su papel de ilusa mujer de empresario pero que en el fondo sabe todo y controla todo. Normalmente te asombras cuando ves que alguien hace un papel estupendamente pero es que lo de esta señora es sencillamente perfecto, te mete en la obra. De Carlos Hipólito no hay nada nuevo que decir; da igual lo que haga, da igual lo que diga, Carlos Hipólito hace contigo lo que quiere y en esta ocasión no iba a ser menos. Una obra estupenda de principo a fin.

En "Todos eran mis hijos" pasarás de la risa al llanto literalmente. Reirás y llorarás y te verás transportada a otra época, esa época en la que las mujeres llevaban vestidos con cancán y cinturones muy ajustados en la cintura. En la época en la que había bailes ... esa época en la que, acercándose estas fechas, la gente se preparaba para ver "!Qué bello es vivir!" Esa época que ya sólo se ve en las películas que ya no echan por la tele. Ha sido todo un placer volver a ver algo del Sr. Miller en un escenario y ver de nuevo la crítica al sistema que ya se hacía hace tantos años. En estos momentos los temas  que trata: la no asumpción de responsabilidades,  la mentira y los fraudes empresariales, desgraciadamente, están de plena actualidad.

7 comentarios:

calamarin dijo...

Sigo envidiando tu posibilidad de ir al teatro... Tengo que mirar la programación de Alicante, suele ser espantosa, pero igual hay algo interesante programado.

Ros dijo...

mira en serio, que hay cantidad de obras que giran y esta es una de ellas... merece la pena :)

Carol dijo...

Pues a pesar de que Miller me apasiona, tengo una fobia terrible no sólo a Perea (puaj :) sino a Manuela Velasco y Carlos Hipólito, odios viscerales que tiene una qué le vamos a hacer. Además viví también la sobrecogedora experiencia de Muerte de un viajante, las cinco horas más largas de mi vida, la primera parte me eché un sueñazo sólo interrumpido por los codazos de mi novio y sus "qué vergüenza" ja ja, la segunda ya me entretuvo más, pero desde entonces me aseguro de la duración de las cosas. Pero bueno, como la pones bien, igual me animo, Miller es Miller :)

Ros dijo...

ha estado bien Carol... nada que ver con la otra... miedo había y salimos muy contentas la verdad.

M. dijo...

Por Alicante pasará el 14 y 15 de enero, calamarin. Así que podrás verla; hay tres funciones programadas. Te envío estos enlaces. El artículo colgado en la página del Teatro Principal no me parece el más representativo de esta función, por si lo lees.
La info en:
http://www.teatroprincipaldealicante.com/fichaobra.php?id=87
Para comprar las entradas:
https://seguro.cam.es/teleentrada/ServicamServlet?codigoInstalacion=414,969,440

Qué la disfrutes!

laura dijo...

Calamarín, la programación de ALC horrible, ya te lo digo!

Muerte de un viajante, aun con J. Sacristán que es buenísimo, se hizo pesadísima.

ver a Fran Perea también haría que me lo pensase mucho pero mira, al final te sorprendió, da gusto ver buen Teatro.

Ros dijo...

Calamarín, Laura, con la ayuda de M ya tenéis cuándo se acercan a Alicante. Muchas gracias M por la ayuda y por la visita :)