2010/11/03

Conversaciones en la cocina

No se trata de ese momento en una fiesta en el que la gente acaba en la cocina (en mi casa cocina y salón se funden así que es más fácil aún... y esto me recuerda que hace mil que no hago una fiesta); me refiero a ese momento en el que, o bien mi madre o bien yo estamos fregando en la cocina de su casa y nos contamos la vida y criticamos a la gente o nos contamos cosas que mis hermanos, con niños en casa, no comentan, como lo estupendo que es Raphael y lo que nos gusta irnos de cañas o lo petardos que son mis sobrinos a veces y que ahora se portan bien por miedo a que los reyes no les traigan nada.

Esa misma situación que antes me agobiaba y que producía momentos tensos entre nosotras ahora es un momento de intimidad buscada y compartida que no cambio por nada. Se trata de ese momento en el que le cuento mis problemas, mis aspiraciones o mis dudas e incertidumbres ante la vida. Que si, que te vas de casa y es con todas las consecuencias, pero no me veo contándole mis problemas de una manera tan sincera a nadie como a mi madre. A veces le cuento cómo avanza la casa, o si estoy o no agobiada en el trabajo, lo mayor que me siento para retornar al mercado laboral y la necesidad imperiosa de reciclarme y formarme para poder sentirme bien y a gusto conmigo misma. No me imagino a nadie tampoco que me responda con más claridad y más sinceridad que ella. Jamás se entrometerá en mi vida pero dara su opinión si se la pido. Entonces, mientras hablamos me va llenando tuppers (esa mujer me da la vida) y me cuenta también sus rutinas, sus visitas al médico y cómo la artrosis va ganando terreno, aunque una cosa te digo, no va a tenerlo fácil porque esa mujer se levanta todos los días y anda, y se ha puesto a dieta y ya no toma dulces porque últimamente le ha salido una diabetes estúpida que puede regular si no los prueba. Para compensar estas navidades ha decidido hacer ella misma los dulces y ya tienes en casa empiñonadas caseras by Lola.

Y a veces lloramos, mejor dicho, lloro yo, porque hasta hace poco no había tenido que pasar por la dolorosa experiencia de perder a alguien cercano ya que mi familia estaba muy lejos, y en pocos años hemos perdido a gente cercana y de repente me encuentro llorando por verdaderas estupideces que me llegan y que sería imposible que me hicieran llorar hace años. Y me maravilla su actitud ante la vida, y su respeto hacia la vida de los demás. Y la miro, y la abrazo y entonces me propongo pasar más tiempo con ella porque es sencillamente increíble y entonces ella suelta una frase seca y me dice que ahorre y me manda para casa.

Esas tardes de sobremesa en la cocina son momentos que no cambio por nada.

11 comentarios:

ynosek(+)kontarte dijo...

joder qué reflejado que me he visto ...

es cierto, creo que esa alarma "venga tira que llegas tarde, vete a buscar a Dar y ya nos vemos otro día" viene con la genética ...

cómo son ... qué grandes son.

ace76 dijo...

Qué bonita entrada. :-)

Ahora que lo pienso, creo que algunas de las conversaciones más importantes que he tenido con mi madre también han sido en la cocina.

Ros dijo...

yno si, yo creo que es eso de... anda vete de una vez que me estorbas.

Ace76. Gracias :)

Paco dijo...

Ay Ros, que te veo haciendo el anuncio de Ahorrador No ahorrador :)

Con el tiempo nuestras vivencias se van acercando más a las de nuestros padres y les comprendemos mejor; algunas, como lo es perder un ser querido, las compartimos.

En mi casa también acaba la gente sentada en la mesa de la cocina, y eso que está a la otra punta. Dicen que es para fumar... ;)

Ipodificada dijo...

Tía no hagas eso...a hora do cafezinho é sagrada!

Ros dijo...

Paco la cocina es "el lugar". :)
Ipodificada. Fofoca na cozinha... !!! o como se ponga vaya.

Ferran dijo...

Genial! aprovecha esos momentos y.. los tuppers.. ambos son un lujo

Ros dijo...

ya ves, en un rato vuelvo a por más :)

Anónimo dijo...

tienes razón , todas las reuniones terminan en la cocina, simplemente por el hecho de que resulta más acogedora y donde da pie a la intimidad de las conversaciones. Disfruta y saborea de estos momentos porque luego no serán igual

Carol dijo...

Ros me has puesto sensible, qué identificada me he visto, me encantan las conversaciones en la cocina con mi madre, a veces la mataría, pero qué bien me entiende y es la única que me dice las cosas como son.

Ays qué ganas tengo de verla, éste finde voy a pasarlo a casa de mis padres, hace ya más de dos meses que no les veo, q ganas!!

Ros dijo...

Carol. A disfrutar de tu madre este fiiiiiiinde todo lo que puedas y más, y que te de tuppers :)