2013/10/01

Black Yaya - Charada


Yo no sé vosotros, pero a mi Herman Dune me gusta, no es que sea un grupo que me ponga todos los días en  casa pero sí que es uno de esos grupos que, al escucharlos, te pones de buen rollo. Por eso cuando hace un par de semanas nos enteramos que venía uno de sus componentes con su nuevo proyecto, Black Yaya, le puse ojitos a mi chico y él, que me tiene consentida, me invitó al concierto de David-Ivar. La buena mala suerte hizo que la sala no vendiera todas las entradas que se hubieran esperado y, al final, recibimos un correo en el que, por cada entrada, ofrecían la posibilidad de ir con un acompañante. ¿Por qué cuento esto? porque quiero creer que fue la gente que no pagó la que, durante la actuación del telonero de Black Yaya, Turner Cody, se pasó por el forro que aquello fuera un concierto y se puso a hablar a un volumen a veces más alto que el propio Cody.

La verdad es que la música de Cody era más intimista y oscura que la de Black Yaya así que, cuando esté comenzó con su repertorio (del que casi no sabía nada ya que no estaba en spotify que es lo que yo uso ahora para escuchar música) intercalando canciones de Herman Dune, el clima cambió bastante.

La buena suerte hizo que pudiéramos verle desde muy cerca y disfrutamos a escasos cinco metros de cómo el cantautor fue cambiando su sonido desde canciones muy suaves a las más conocidas y movidas y marcándose en una de ellas (soy fatal para los nombres lo siento), un solo de guitarra eléctrica que le quedó estupendamente en medio de la canción que estaba tocando.

Más allá de parar ahí su repertorio, desenchufó la guitarra y se colgó una lucecita de la guitarra y nos deleitó con media hora de canciones de tú a tú, consiguiendo que el público callara y que incluso cantara con él una canción de la que íbamos repitiendo varias estrofas según él las cantaba. Como colofón, cogió un minibanjo y también se arrancó con él.

La verdad es que no sabía qué iba a ver pero la sensación de haber visto algo especial es algo que no voy a olvidar en mucho tiempo. Ver a gente haciendo lo que le gusta, en sitios pequeños cuando está acostumbrado a triunfar en salas más grandes, te hace sentirte partícipe de la extraña comunión que entre músico y audiencia a veces se crea en un concierto. 

Yo grabé esta canción el viernes. Creo que da para hacerse a la idea de lo bonito que fue.

2 comentarios:

calamarin dijo...

Como está el patio, ya tienen que regalar entradas para llenar aforos... Que bonita está España!!!

Ros dijo...

ay Cal si la medida fuera de ahora.... ya se lleva haciendo unos cuantos años :(