
La felicidad son momentos. Mi momento llegaba cada tarde, cuando él bajaba las escaleras con paso calmado y firme, con un movimiento fresco a pesar de salir de trabajar, cuando el sol se escondía tras los árboles y a veces me impedía verle. La felicidad llegaba cuando al llegar al final de la escalera, él llegaba como el primer día, me sonreía y me daba un beso.
3 comentarios:
Sí que son momentos, sí.
Si fuera un estado vital... empacharía.
Saluditos de viernes, Ros.
mmmmmmm yo creo que conozco gente que vive así.... !!!!!!
ay landa que semana que llevamos.... a ver si nos ponemos volúmenes en breve y nos tomamos unas cañas!!!!!!
viernes de antesala conciertil... que buena pinta tiene!!!!
Una semana fea, sí.
Orfidal voy a tomar yo... pa los nervios.
:)
Disfruta, amiga.
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