2008/04/22

Relato

Cuando sonaron las llaves en la cerradura mi primera reacción fue coger el teléfono por si era un ladrón. Pasados unos segundos me di cuenta de lo que estaba pasando, el sonido era el de unas llaves que encajaban a la perfección y que sonaban con una firmeza propia de quien ha hecho ese mismo movimiento muchas veces. Por un momento el corazón me dio un vuelco pero, ante la certeza de saber quien era aquel que entraba por la puerta volví a mi lectura. Sabía lo que aquello significaba pero me mantuve en el sofá, mientras la música de fondo amortiguaba el ruido del tráfico que llegaba a través de las viejas ventanas de madera desde exterior, un ruido de tráfico intenso, de calles estrechas con más gentes de las que en su concepción estaba previsto albergar; un ruido que a veces me servía de compañía y te acercaba a una ciudad de la que cada vez te sentías menos parte y a veces te hacía odiar esa misma vida y te hacía desear escapar y no volver.

Cuando apareciste no dijiste nada, era como si fuera ayer. Estabas diferente, claro, más mayor, pero no había cambiado tu mirada, ni tus gestos... seguías siendo tú. Una vez estuvimos frente a frente no supe qué decir, ya no había odio, no había rencor, ni siquiera añoranza de los tiempos pasados. Entonces te acercaste y te sentaste frente a mí y, en un gesto imagino que mecánico, encendiste la tele y empezaste a saltar de canal en canal. Los nervios hacían que no parases en ninguno en concreto hasta que, tras dar un par de vueltas por todos ellos, apagaste de nuevo la tele y me miraste de frente.

Hacía tiempo que no estábamos así y era algo raro, los muebles que habíamos elegido juntos habían pasado de estar de moda a estar desfasado y, después de eso, se habían puesto de nuevo de moda gracias a algún director de cine que los había retomado como artículos retro. Estábamos más viejos pero no más sabios y a pesar de mantener la calma la situación se tornaba incómoda por momentos.

Te dirigiste al aparador de las bebidas y cogiste dos botellas para prepararnos una copa.

- No, no me pongas una copa, prefiero un vino si no te importa.

-No claro, como quieras.

Una vez con la copa en la mano y rompiendo un silencio que, si bien no era incómodo era inmenso (la música había acabado ya hacía un rato) y llenaba toda la habitación me dijiste que si sabía a lo que venías.

- Por supuesto, no esperaba que fuera tan pronto, todavía somos jóvenes dentro de nuestra madurez pero estas cosas pasan.

- Sí, estas cosas pasan, me dijiste mientras tomabas mi mano en la tuya y me acariciabas las uñas. Alguien me dijo que si te acarician las uñas o los dedos es que te quieren de verdad, no me lo creo, simplemente son actos reflejos de contacto hacía el que tienes enfrente.

- ¿Me dejarás quedarme el tiempo necesario? No, lo siento. No, no te preocupes, es normal, lo entiendo, pensaba que ante la situación, me dejarías pasar aquí algún tiempo, hasta el desenlace.

- Ha pasado demasiado tiempo no crees.

- Si pero... me muero... lo sabes... la enfermedad reapareció y me encuentro mal y necesito compañía. Yo te quiero.

- Yo también te quiero pero es difícil querer a alguien que se muere cuando está enterrado ya para ti.

- Lo siento, será mejor que me vaya entonces.

- Sí, será mejor, deja las llaves antes de irte por favor.

Y te fuiste, y quise llorar, y recordé los buenos tiempos, y los malos y cómo era la vida antes de todo... y no pude... y encendí de nuevo el equipo de música con la paz y la tranquilidad de que ya nadie volvería a perturbar la paz que tanto me había costado alcanzar.

7 comentarios:

Ipodificada dijo...

Desamores, muerte, musica...uy, te ha poseído Isabel Coixet? Tienes que continuar.

Halo dijo...

jajaja... pues no he visto elegy pero debo debo...
noooooooo que hacía tiempo que no escribía... aparte del curro... y a mi me sale esto hija... a mi la comedia no me sale por defecto....

desamores, muerte música... asín es la vida no??? y amores, vida en crecimiento y música, y cañas, y vinos, y encuentro gafapastiles con mallo.... vida, pura vida, no era así que lo decía caetano veloso???? y manu chao... !!!!!

hostias que mala visión te imaginas hacértelo con la coixet... que asco!!!!!!

La Mujer Tirita dijo...

"Te dirigiste al aparador de las bebidas y cogiste dos botellas para prepararnos una copa" ¡¡¡DOS BOTELLAS!!! para tomarte una copa... ná, jamía... tú todo a lo grande...

:)

Funksturm dijo...

Desamor, abandonos, soledad, miedo, corazas de autoprotección... ¡¡¡¡ARGH!!!!

¡¡¡No puedo con la vida!!!

Halo dijo...

tiri... jajaja... vale... bueno... y pudiendo elegir botellas, nada de botellas de 3/4, magnum de 1,5 litros....

funks... hombre y drogas, sexo, rock & roll... por pedir...

Markitos dijo...

Pues la comedia es muy fácil, al menos que no la busques, entonves sale con facilidad.

ISOBEL dijo...

como me gustan tus relatos, besitos que no te acariciare las uñas