Jordi está atrapado en una rueda. Está pasando una mala época, todos los días son para él el de la marmota. Jordí es un ratón que anda perdido por Barcelona, no para de dar vueltas en su rueda y no sabe hacia dónde ir. Un día, por casualidad, llegó hasta una parada de bicis y esperó durante días viendo pasar y pasar a gente mientras él daba vueltas en la rueda que siempre había sido su hogar. Se acostumbró a un grupo que iba siempre a la misma hora, justo al salir de clase, a coger una bici para volver a casa. Los jóvenes hacían una misma ruta todos los días y eso a Jordi le fascinaba ya que él nunca sabía hacia donde iba y tenía la sensación de estar perdido todo el tiempo.
La pandilla estaba haciendo planes para ése fin de semana. Hablaban de realizar una excursión hasta el mar, de quedar a media tarde, al caer el sol, y llegar hasta la playa para celebrar el fin de los exámenes y el comienzo del verano. Hablaban de quedar todos a media tarde y ver anochecer mientras cenaban algo y disfrutaban del comienzo de la noche en el mar.
Jordi decidió que quería ir a esa playa, él nunca había visto el mar y le parecía algo fascinante así que preparó un plan: al día siguiente cuando el grupo llegó hasta la parada, Jordi había ido y venido sin rumbo fijo por toda la ciudad y regresó a la parada justo a la hora en que sabía que ellos llegarían al punto de partida. Esperó a que el grupo estuviera al completo y entonces, aprovechó un momento de confusión y saltó de su rueda a la mochila del chaval rubio que parecía el líder de la excursión. Se fijó en que consultaba un teléfono móvil; en el consultó la ruta a seguir y, entonces, todos se pusieron en marcha.
Jordi iba cómodamente establecido en la mochila de Álvaro, que así se llamaba el chico que le portaba, cuando llegaron a una inmensidad azul. El grupo se paró y comenzó a desplegarse en una zona tranquila donde poder disfruta de una buena vista y donde pudieran instalarse todos sin problemas. La noche fue cayendo y el grupo fue celebrando el comienzo del verano, el final de las clases y los planes futuros. Jordi mientras tanto, disfrutaba de las risas de los jóvenes, de la inmensidad del mar y, sobre todo, del Nokia X6 que les había llevado hasta aquel lugar sin ningún tipo de problema. Había pensado en todos los sitios por los que había pasado en su rueda y de los que apenas sabía nada y, lo que es peor, de la cantidad de sitios que había dejado de visitar porque siempre iba sin rumbo. Decidió entonces que aquel móvil sería para él y, cuando Álvaro y sus amigos comenzaron a recoger, volvió a su lugar en la mochila y se puso cómodo. El camino de regreso fue tan fácil como el de ida gracias a las indicaciones del Nokia X6 que los guiaba. Entonces, cuando el grupo llegó de nuevo a la parada de bicicletas; Jordi se apoderó del teléfono y dió un salto hacia su rueda, una rueda que ahora le llevaría a todos los lugares que quisiera; nunca más volvería a estar perdido.
En
Nokia han pensado en que algunos bloggers contemos una historia en la que imaginemos cómo Jordi podría encontrar su camino. El regalo que ofrecen a las entradas más comentadas es un terminal Nokia X6 (si, como el que libera a Jordi de su desorientación). Mi opción es la que habéis leído arriba y ahora sólo me falta un poquito de ayuda. Me gustaría que en comentarios me digáis lugares de Barcelona a los que Jordi podría ir con ayuda del Nokia X6 y que una servidora, podría disfrutar también en otoño. No seáis tacaños y poner todo lo que se os ocurra, también se agradecen mejoras para la historia. Seguramente Jordi se escapará después a cualquier otra parte porque claro, llevando un gps no tiene excusa para descubrir nuevas ciudades pero yo, que no soy cómo él... necesito vuestra ayuda para descubrir Barcelona u otras ciudades.
Si queréis conocer un poquito más de Jordi y de sus problemas, podéis visitar:
http://www.allibereuenjordi.org/
...y descubrir un poquito más de su historia y, si queréis conocer algo más del Nokia X6... podéis entrar
aquí.y conocer por qué Jordi no ha dudado en c onseguir su Nokia.